nada,
hablando de niños y me entero que espero uno...
hace ya tantos años que había dejado de jugar a que podía cargar uno de esos. jamás acerqué un solo nenuco a mis senos y nunca jamás en la vida me puse un bultito en la pancita a ver como me vería. si estoy felíz? la verdad es que la alegría multitudinaria tanto de mi familia como la de mi chico me han terminado por contagiar. no fué un accidente, más bien fué una gran sorpresa. es solo que, desde que mis sentidos comenzaron juntos a sufrir por la conciencia del mundo que habitaba y mi acertada percepción sobre el triste desenlace de la humanidad, muchas veces me hicieron prometerme que yo nunca traería al mundo a un pequeño a pasar las que se avecinan. tanta gente muriendo de hambre, tanta gente muriendo de sed. guerras, inundaciones, calor, indolencia, indiferencia, odio, discriminación. del mundo que yo amaba de niña, ya no queda nada, y no es eso lo que yo quería ofrecerle a un pequeño cachorrito de humano. pero bueno, al parecer eso de que dios no concede caprichos es bastante cierto. al menos los tallitos de raíz que se negaban constantemente a asomarse, en esta ocasión han decidido sin más a extenderse y apañarse de lo que se pueda, tanto es así el instinto.
si hay muchas cosas buenas de estar embarazada? pues más allá de las decenas de felicitaciones y enhorabuenas´s de toda la gente que se entera, es la certeza de que un milagro existe dentro de tí. esa plena conciencia de que sin que tú hagas nada, un pedacito de célula se va transformando cada día. cuando ví la primera ecografía y un muñequito de diez centímetros se movía con una fuerza indescriptible, en todo su espacio, cuando yo ni sabía que los fetitos de tres meses podían desplazarse, te provoca una mezcla de emociones que al juntarse todas en nudo se salen de pronto juntas y no puedes contener las lágrimas. luego escuchar los latidos de su corazon. la vida se aferra, es un bebé vivo y fuerte, sin más.
estoy felíz, ya cada vez más, de poquito en poquito, del shock inicial a el amor a lo desconocido. ya lo amo, ya quiero verlo. no quisiera cambiar la velocidad de mi vida, no quisiera dejar mis prioridades, pero como decía, es instinto. y parece que a la llegada de nuestro pequeño, o pequeña, muchas cosas tendrán que cambiar, pero no importa, cada día que mi tripita se va extendiendo, las mil molestias gástricas, las manchitas raras en la cara y la cintura sin dimensión han dejado de ser importantes. supongo desde ya que todo vale la pena.
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